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Pierde el miedo a volar

Pierde el miedo a volar

Hace unos 15 años, Alen Carr consiguió un enorme éxito de ventas con su libro ‘Es fácil perder el miedo a volar’. En esta obra, obviamente, se dan una serie de consejos para que los pasajeros abandonen el miedo a volar, especialmente en aquellos casos en los que, por trabajo o familia, es imprescindible coger aviones regularmente. Lo curioso de esos trucos es que, en la mayoría de los casos, más que ideas o análisis científicos son manifestaciones del sentido común más puro.

En efecto, si lo racionalizamos, el miedo a volar no tiene más razón de ser que el miedo a ir en coche o el miedo a salir a dar un paseo en bici. Hoy te vamos a dar una serie de consejos para que seas una persona ‘de altos vuelos’.

Lleva ropa holgada

Las prendas ajustadas, los zapatos rígidos y los cinturones muy apretados son tus peores enemigos. Esto es así porque la sensación de ahogo y nerviosismo que una situación potencialmente estresante produce, se multiplica cuando nos sentimos ‘aprisionados’ por la tiranía de nuestras prendas.

Considera la estadística

Cuando sientas que la ansiedad por volar se está apoderando de ti, quédate con este dato y aférrate a el, repitiéndolo como un mantra hasta calmarte: las posibilidades de sufrir un accidente de avión son de entre una entre 1,2 millones. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo te lo cuenta más claro. Si, a partir de este momento, decidieras volar todos los días de tu vida, sufrirías un accidente de avión dentro de 3.900 años. Es decir, salvo que hayas heredado la genética de Matusalén, lo más probable es que no te veas en esa situación. Además, un estudio realizado en los Estados Unidos hace años (analizando los accidentes aéreos producidos entre el 83 y el año 2000), establece que las posibilidades de sobrevivir a un siniestro de este tipo son del 90%.

Tómate tu tiempo y visualiza

‘La imaginación al poder’ era uno de los lemas del Mayo del 68. Los días antes a que se acerque la fecha del viaje trata de imaginarte de manera exhaustiva y reproducir lo que va a ser esa jornada, desde que coges la maleta hasta que coges el taxi al aeropuerto, facturas, te tomas un café, te subes al avión, te sientas, despegas y aterrizas. Visualizar una y otra vez lo que va a ser tu viaje en avión hará que el miedo a volar y la ansiedad se reduzca cuando llegue el momento.

También te recomendamos que, el día de tu vuelo, no retrases lo inevitable. Llegar con el tiempo justo hará que el estrés se dispare.

Elige bien el asiento

En la medida de lo posible, trata de sentarte en el pasillo y no mires por la ventana. Cuanto más cómodo estés en el asiento, más relajado estarás.

En general, todo se resume en que busques estímulos positivos y distracciones. Si tu atención se centra en escuchar música relajante, leer, hacer un sudoku o charlar con otra persona, además de que el tiempo pasará volando, tus mecanismos de vigilancia abandonarán su estado de alerta, ese que te hace mirar por la ventana para comprobar si las alas siguen en su sitio o que interpreta cada turbulencia como una tempestad. Al hilo de las turbulencias, no nos resistimos a terminar este post con otro dato estadístico. Y es que las tan temidas turbulencias sólo son la causa de uno de cada 10 accidentes aéreos.

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