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Burdeos. Vino, tradición y gastronomía

viajar a burdeos

Ya te hemos hablado de Londres y Berlín, sin duda algunos de los destinos más atractivos para viajar en la temporada otoño-invierno. Hoy vamos a pararnos en otro lugar que todas las guías de viajes sitúan como imprescindible para conocer en esta época del año.

Cualquier persona que oiga el nombre Burdeos, casi sin quererlo se crea una imagen mental en forma de hermosa y brillante copa de vino tinto. Pese a que la ciudad (y, por extensión, toda la zona) se ha ganado su fama gracias a la producción vitivinícola, estamos ante un lugar de Francia a redescubrir, con muchas cosas que ofrecer.

Gran riqueza arquitectónica

La capital de la región de Aquitania figura en la lista de ciudades  del Patrimonio Mundial de la Unesco desde el año 2007. La ciudad (parte, por cierto, del Camino de Santiago en su desarrollo francés) cuenta con más de 350 edificios históricos de importancia. Es decir, casi la mitad de la ciudad es Patrimonio Mundial y está protegida.

Entre las visitas más celebradas de aquellos que deciden viajar a Burdeos, se encuentran el Gran Teatro, joya arquitectónica neoclásica del siglo XVIII, la Plaza de Quinconces, El ‘Espejo’ de Burdeos, la Gran Campana de Saint James, la Catedral de San Andrés, la Iglesia de Saint Michel o la Plaza de la Victoria, punto neurálgico de la ciudad, con docenas de tiendas, establecimientos y restaurantes de primera.

¿Qué comer en Burdeos?

Cuando llegues a Burdeos, lo primero que te apetecerá, seguramente, es hincarle el diente a alguna de las especialidades culinarias de la Aquitania. Todo ello, por supuesto, regado de un buen vino. El queso, los patés y los embutidos de la zona son excelentes, por lo que suponen una apuesta casi segura para comer de una manera variada.

Para los viajeros con un estómago resistente podemos recomendarle los diferentes platos cuyos protagonistas principales son los caracoles. De postre, lo mejor es degustar un delicioso canelé, bizcocho típico en forma de pequeño cubo, elaborado con huevos, azúcar, leche,  mantequilla, ron y vainilla. Un auténtico deleite para los sentidos y una buena muestra de la mejor repostería francesa.

Gastronomía, buena cultura vitivinícola, tradición cultural y arquitectónica… son tantos los puntos a favor de viajar a Burdeos en Otoño que se nos queda corto un simple post.

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